Una vida hilada por la memoria, la lealtad y el fuego de la historia

Israel Centeno

Reseña: De Venezuela al Kurdistán, crónica de un destino – Carol Prunhuber

De Venezuela al Kurdistán no es simplemente el registro de una travesía geográfica o política. La autora, Carol Prunhuber, construye aquí una crónica de fidelidad: a las causas justas, a los pueblos oprimidos, a la amistad, a la memoria, y a una ética del compromiso que atraviesa idiomas, continentes y décadas.

Desde el inicio, la narradora nos sitúa en un escenario cargado de simbolismo: el Instituto Kurdo de París, en un velorio atravesado por la historia y el dolor. No es la primera vez que pisa ese lugar: cinco años antes había asistido al funeral del cineasta Yılmaz Güney. Esta coincidencia, marcada por el destino y el duelo, se convierte en punto de partida para la exploración de su vida junto a la causa kurda.

Güney, Rahmán y el despertar político

Uno de los hilos conductores del libro es la figura monumental de Yılmaz Güney: actor, director, preso político, leyenda viva del cine turco. Prunhuber no lo presenta como un ídolo de cartón, sino como un hombre cuya obra, cuya vida y cuya muerte marcaron un giro en su propio camino. La escena en Cannes donde Güney recibe una ovación de veinte minutos y donde Carol intuye que “algo va a pasar con los kurdos”, funciona como profecía íntima y punto de no retorno.

Luego aparece la figura del líder kurdo Abdul Rahmán Ghasemlú, con quien la autora establecerá una relación profunda, política y personal. Con él cruzará países, asistirá a reuniones clandestinas, aprenderá el valor de la palabra justa en contextos de represión. Rahmán, descrito como un hombre afable, culto, riguroso, encarna ese ideal casi extinto del político íntegro, que une pensamiento, diplomacia y valentía.

Del testimonio a la escritura: la literatura como restitución

El libro tiene la estructura de una memoria que se convierte en promesa cumplida. Durante años, Carol Prunhuber fue recopilando testimonios, entrevistando a familiares, refugiados, médicos, combatientes. Lo que empezó como una relación personal con Rahmán devino empresa histórica: la escritura de Dreaming Kurdistan, publicada en 2019 en inglés y posteriormente en francés como L’impossible Kurdistan. Este trabajo —como ella misma relata— le tomó casi cuarenta años.

No es una escritora que se coloca por encima de los acontecimientos; se sitúa dentro, con humildad, y ese es uno de los mayores logros del libro. Carol narra desde la emoción contenida, sin victimismo, sin espectacularización. Así, su escritura recuerda más a la de Anna Politkóvskaya o Ryszard Kapuściński que a la de los cronistas del yo contemporáneo.

El exilio, la lealtad y el cuerpo político de la escritura

De Venezuela al Kurdistán es también la historia de una mujer desplazada que hace del desarraigo una forma de pertenencia. Nacida en Venezuela, formada en París, testigo de la lucha kurda, Carol encarna una subjetividad sin nación fija, pero con una brújula moral muy clara.

El exilio aquí no es solo geográfico, sino espiritual: es el precio de la fidelidad. La autora decide abrazar el cactus, como ella misma dice en una carta, en lugar de buscar la flor de loto. Es una frase que podría resumir toda su visión del mundo: no hay justicia sin dolor, no hay memoria sin riesgo, no hay palabra verdadera sin entrega.

Una historia tejida en lenguas

Uno de los momentos más hermosos del libro llega en la presentación de L’impossible Kurdistan en París, donde Carol declara haber cumplido la promesa hecha a Rahmán: contar su historia en español, inglés, kurdo, farsi y francés. No se trata solo de traducciones: es un acto de restitución, de hospitalidad lingüística, de abrir la historia de un pueblo sin Estado al oído del mundo.

En ese gesto —radicalmente literario y profundamente político— se concentra el corazón del libro: la idea de que escribir puede ser una forma de justicia, de reparación, incluso de amor.

De Venezuela al Kurdistán es una obra valiente, entrañable y necesaria. En tiempos en que la geopolítica se vuelve espectáculo, Carol Prunhuber nos recuerda que el verdadero testimonio es el que se escribe con el cuerpo entero. Que hay historias que, si uno no las cuenta, se pierden. Y que a veces, como ella lo demuestra con su vida y con su pluma, una persona puede convertirse en puente entre culturas, entre dolores, entre esperanzas.

Un libro indispensable para quienes creen en la fuerza de la palabra escrita como acto de resistencia

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